¿Cómo pintar miniaturas para wargames?

A lo largo de la historia, el pintado de miniaturas ha despertado gran afición en diversos colectivos, cada uno con sus preferencias y características. Sin embargo, en este artículo nos centraremos en el pintado básico de miniaturas, concretamente en los primeros pasos que deben seguir los que se están iniciando en este mundo. Para ello, partiremos de algo relativamente sencillo: cómo pintar miniaturas de forma básica utilizando miniaturas de wargames. Es un buen punto de partida antes de explicar creaciones artísticas más complejas.

Imprimación de las figuras

En primer lugar, debes preparar tu miniatura. Aunque el preparado de la figura es un tema amplio del que se podría hablar largo y tendido, basta con saber que la miniatura debe estar imprimada antes de comenzar con el color base. La imprimación es una capa de color que cubre toda la miniatura. La mejor forma para empezar a pintar miniaturas las primeras veces es imprimar en negro, lo que crea una especie de lienzo en blanco (en este caso, en negro) sobre el que aplicarás todos los colores. Debe ser una capa uniforme, que cubra toda la miniatura y que te permita cierta armonía en todo lo que hagas después. Además, tiene una función importante: garantizar que la pintura se agarre de la misma forma en toda la superficie. Para empezar, como hemos dicho, lo más cómodo es usar el color negro, a pesar de que existen muchos otros colores de imprimación; tienen funciones muy diversas que quedan fuera del nivel básico de pintura, por lo que lo explicaremos en otro momento.

Una vez imprimada la figura, puedes empezar a pintar las distintas zonas delimitadas: la cara, el p

elo, la camiseta o la armadura, los pantalones, las botas, un arma, generalmente en las manos, etc. Lo habitual es pintar todas estas partes con un color más o menos uniforme. Para hacerlo, existen varias técnicas, aunque en este punto es suficiente con coger un pincel, colocar la pintura en una paleta y aplicar sobre la miniatura. Otras opciones son usar un aerógrafo enmascarando las partes secas ya pintadas para no mezclar los colores.

Características de la pintura y dilución

Una de las ventajas de la imprimación negra es que ayuda a distinguir mejor las distintas zonas de la miniatura durante la primera fase de pintado. Además, si queda una línea negra fina entre dos áreas, puede funcionar como separación visual inicial. En el pintado plano buscamos una superficie uniforme, sin marcas visibles de pincel. Sin embargo, muchas pinturas conservan cierto grado de transparencia, por lo que suele ser necesario aplicar varias capas finas en lugar de una única con una gran cantidad de pintura. Aunque usar una única capa de pintura densa permite cubrir la zona de forma rápida y fácil, la pintura creará relieves y puede tapar detalles de la figura, condicionando la aplicación posterior de otros colores o capas.

Por el contrario, tampoco se aconseja aplicar capas demasiado finas, ya que, al ser más transparentes, necesitarás muchas capas para conseguir un color uniforme y sólido. Lo ideal es utilizar capas que sean lo suficientemente gruesas sin que lleguen a condicionar los pasos posteriores del proyecto. Cuando se utiliza un pincel en este proceso, lo normal es que queden grabadas las conocidas como “marcas de pincel”. La pintura tiende a no depositarse de forma completamente uniforme, cuanto menos diluida esté la pintura. También depende de las características de la pintura: algunas resultan muy viscosas o fluidas y no dejan marcas de pincel. Otras tienen una viscosidad muy baja o están muy espesas y tienden a crear más relieve al aplicarlas.

Prácticamente siempre conviene diluir la pintura antes de aplicarla. El material más utilizado en el pintado de miniaturas suele ser la pintura acrílica, que puede diluirse en agua, aunque también existen mediums específicos para este fin. Otros tipos de pintura, como óleos o esmaltes, requerirían productos y explicaciones adicionales, por lo que en este artículo nos centraremos en las pinturas acrílicas al agua, que son las más habituales para principiantes por su comodidad, limpieza, facilidad de uso y ausencia de elementos tóxicos en su composición.

Diluir la pintura es un proceso delicado, pues si añades demasiada agua o disolvente, quedará demasiado líquida y sólo te permitirá aplicar capas demasiado finas. La cantidad de agua que se necesite depende, por supuesto, del estado de la pintura. Además, dependiendo del color, la pintura tiene diversos grados de transparencia.

En general, cuanto más vivos son los colores, más transparentes son. El amarillo, por ejemplo, es un color muy transparente, pero esta transparencia difiere según si es un tono apagado o pastel, pues este último, al contener una gran cantidad de blanco, no será tan transparente como el primero. En contraposición, los colores azules tienden a ser más opacos. Colores como los marrones también tienen un alto grado de opacidad. En general, los colores pastel son los más opacos, por lo que muchas veces los tonos medios son la elección preferida de los artistas y, sobre todo, de los principiantes.

Esquema de color para pintar miniaturas

Antes de empezar a pintar, es aconsejable escoger un esquema de color dependiendo de lo que necesitas: cómo quieres que sea el pelo (rubio, moreno, pelirrojo… tal vez no tenga pelo), el color de la piel, la ropa o la armadura. De cada parte, ¿cuáles son los colores? Elegir un esquema de color adecuado que conserve cierta armonía requerirá, sobre todo al principio, consultar la teoría del color o, en muchas ocasiones, la guía de un principiante o una fotografía cuyo pintor ya ha hecho esta investigación.

Una vez clara la combinación de colores, es el momento de comenzar a pintar como hemos explicado. Algunos artistas buscan adelantar ciertos efectos mediante diferentes técnicas de pintura, pero, centrándonos en lo más básico, mejor empezar con un pintado plano, en un tono medio. Si, por ejemplo, escoges que tu figura lleve pantalones morados, puedes usar un tono más o menos medio de morado. A esto le seguirá la aplicación de luces y sombras.

Aplicar luces y sombras en una miniatura

Para aplicar luces y sombras sobre una miniatura, se utiliza una versión más clara o más oscura del color base de la zona que se está trabajando. Es decir, si has pintado de azul medio, como el cian, para añadirle sombras, puedes utilizar una versión más oscura de azul, o bien puedes crear la mezcla tú mismo. Para oscurecer un color, puedes añadir una pequeña cantidad de negro, aunque en muchos casos también funciona mejor usar un color complementario.

Las sombras se aplican en los recovecos, pliegues y las zonas que recibirían menos luz en general, las que normalmente se verían oscuras al mirar la miniatura.

Por el contrario, en las zonas más iluminadas, como los bordes, volúmenes superiores o los pliegues expuestos, se utiliza un color más claro. Para aclarar la mezcla, en lugar de añadir negro a la mezcla original, se puede añadir blanco. Si necesitas colores más saturados, más vibrantes, más luminosos, lo ideal es utilizar una versión más clara o más oscura del mismo color.

En algunos colores puede ser particularmente importante, como ocurre con el amarillo. El amarillo es un caso especialmente delicado, porque al añadir negro directamente suele ensuciarse, apagarse o volverse verdoso. Para sombrearlo, suele funcionar mejor recurrir a tonos cálidos cercanos, como ocres, naranjas, marrones amarillentos o amarillos más apagados. Para iluminarlo, puedes usar amarillos más claros, tonos crema o mezclas con una pequeña cantidad de blanco, siempre controlando que el color no pierda demasiada saturación.

Por lo tanto, la norma general para empezar es que puedes trabajar con tres tonos: un tono medio como base, un tono más claro para iluminar y un tono más oscuro para las sombras.

Transiciones de luces y sombras

Para crear las transiciones entre las zonas más claras y las más oscuras, lo ideal es mezclar los colores. Dependiendo de la proporción utilizada, conseguirás un tono más cercano a uno o al otro. Como ejemplo, en el caso del color rojo, si cuentas con un rojo muy claro y otro muy oscuro, el tono oscuro suele dominar la mezcla si se usa en la misma proporción y, si predomina, quedará una mezcla muy oscura.

Puedes introducir diversos pasos para realizar este tipo de mezclas dependiendo de cómo quieras afinar el pintado, la transición o el degradado (llámalo como prefieras) de la zona en la que estemos trabajando. Lo más recomendable es pintar todas las partes con tonos medios, como ya hemos dicho, principalmente para hacerte una idea de cómo está quedando para saber si el esquema de color está bien escogido y hasta qué punto debes iluminar u oscurecer cada zona.

Para aplicar correctamente las luces y las sombras, no debes cubrir por completo las capas anteriores en cada zona, precisamente por el contraste que se debe generar entre los distintos colores de las distintas zonas de las miniaturas. Por supuesto, todo lo expuesto en este artículo son consejos para guiarte si estás empezando en este mundo, unos primeros pasos comunes. Al final, cada pintor puede escoger la forma que prefiera para el resultado que persigue.

Para terminar, este pequeño tutorial sobre cómo pintar miniaturas, no podemos olvidar que, una vez pintada la miniatura, la puedes colocar en alguno de los tipos de peanas disponibles dependiendo de la finalidad de tu pintura, bien sea una peana de movimiento para un wargame, bien sea una destinada a la exposición. Dicha peana suele acompañar en su decoración al pintado de la miniatura. En nuestro blog puedes encontrar una gran variedad de ideas para decorar de manera realista y profesional tus peanas.

Compartir este contenido

Artículos relacionados